Premio de poesia

Premio de poesia.

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El niño pintor de Málaga- su desaparición-

DAVID GUERRERO, 20 AÑOS DESAPARECIDO
Antonia Guevara, madre de David, ‘El niño pintor’: «Ahora mi hijo será un hombre, aunque yo siempre lo recuerdo con 13 años»
Veinte años después de la desaparición de David, su madre aún mantiene viva la esperanza «No me resigno a irme sin verle una vez más»
MARÍA JOSÉ CRUZADO/MÁLAGA
Antonia Guevara, madre de David, 'El niño pintor': «Ahora mi hijo será  un hombre, aunque yo siempre lo recuerdo con 13 años»

EL NIÑO PINTOR. Antonia sostiene en la mano la última fotografía que le hizo a su hijo con motivo de un viaje de estudios. / CARLOS MORET
El próximo 6 de abril se cumplirán 20 años de la desaparición de David Guerrero, ‘El niño pintor’. Su madre, Antonia Guevara, recuerda a su hijo en esta entrevista y repasa con SUR dos décadas de dolor y de espera. A sus 61 años, esta ama de casa de enjuta figura y gran fortaleza, vive para sus tres hijos. Jorge, el mayor, de 36 años, Raúl, de 29, y David que el 19 de octubre cumplirá 34. «Ahora será un hombre, puede que hasta tenga familia. Lo peor es no saber», dice mientras espera ver su cara una vez más.

¿Después de 20 años han cesado las llamadas?

Ya hace tiempo que no llama nadie. Entonces no teníamos teléfono y dábamos el de una vecina. Siempre había alguien junto al aparato. Con el tiempo decidimos poner uno. Recibimos cientos de llamadas de gente que decía que había visto a David, llamadas de muchos videntes… Mi marido Jorge se tiraba donde le decían, campo a través si hacía falta, teníamos que comprobarlo todo por absurdo que fuera, pero nada.

¿Cada pista falsa fue una desilusión?

Imagínate… una vez nos llamó la policía porque un matrimonio en viaje de novios vio a un niño que se parecía al mío pintando en las calles de Portugal. Grabaron un vídeo y fuimos a verlo con tanta ilusión… A ver si es él, a ver si… Se parecía… pero no. Todos estos años nos han enseñado fotos de niños que se le parecen, la gente lo hace con buena voluntad porque cree que es él.

¿Lo peor es no saber?

Lo peor es no saber qué le ha pasado… te pasan tantas cosas por la cabeza… Hace unos años la policía nos llamó porque apareció el cadáver de un chico joven en Gibralfaro y tomaron las muestras de ADN de nuestra saliva para comprobar si era mi hijo. Pienso que si no ha aparecido es porque está vivo en alguna parte, pero no entiendo nada…

En octubre cumplirá 34 años. ¿Cómo se lo imagina?

Ahora será un hombre, puede que tenga familia, no sé… yo siempre le recuerdo con 13 años.

¿Todo se lo recuerda?

Tengo su cara grabada en mi cabeza. Recuerdo hasta sus gestos. Incluso con los ojos abiertos lo veo cuando se comía su yogur o el puchero, ¿cómo disfrutaba comiendo!.

¿Recuerda también el día que desapareció?

Me levanté como siempre. Era un lunes, un día normal. Ese día David tenía una entrevista después de sus clases de pintura en la calle Granada porque tres días antes había expuesto un cuadro en una exposición sobre Semana Santa y gustó mucho. Su padre le hizo un croquis. «¿Sabes dónde está el sitio?». «Sí claro, sé llegar papá». Recuerdo que ese día comió viendo unos dibujos animados que le gustaban mucho. Estaba nervioso, supongo que por la entrevista. Era la primera que le hacían. Su padre le dijo: «Si terminas pronto, te vas a la pintura, y, si no, te esperas allí y yo voy a recogerte». Pero esa noche mi marido llegó solo. Se fue a buscarlo a la calle Granada. Esperó un rato y viendo que no bajaba, le preguntó al conserje. «¿No has visto bajar a mi hijo?». «No, quizás esté en la exposición», le contestó. Pero no lo vio allí. Pensó: «Me habré cruzado con él», pero le dijeron que ese día no había ido. Entonces se dijo «estará en casa». Cuando llegó mi marido yo estaba en la cocina preparando la cena. «¿Y el niño?, ¿no ha venido?». Nos echamos a la calle toda la familia y esa misma noche a las 12 mi marido se acercó al cuartel de la Guardia Civil y lo dijo: «Tiene 13 años y no aparece por ninguna parte».

Y de eso hace 20 años.

Para mí todos los días son iguales. Cuando veo a otros niños que desaparecen pienso en la familia, en lo que está pasando esa madre, se me viene encima todo. Por desgracia, cosas como ésta siguen pasando.

¿Quién lo lleva peor de la familia?

Los hermanos son más jóvenes, son de otra manera, no se les olvida, pero los padres somos los que sufrimos más. Lo que más se quiere en esta vida son los hijos.

Conserva todos sus cuadros en el salón. ¿No hubiera sido más fácil guardarlos?

Me gusta tener sus cuadros. Conservo todas sus cosas. Aunque no tuviera los cuadros colgados daría igual, porque siempre está con nosotros. Tengo fotos suyas hasta en la cocina.

Su última obra

¿Han pensado alguna vez en exponer sus pinturas?

Nunca. Nos quisieron comprar el último cuadro que pintó. Lo hizo en un solo día y todos dijeron que era muy bueno, pero el dinero nunca nos ha interesado. Ni siquiera sé cuánto me ofrecieron.

¿Confía en que David los vea por televisión o lea una entrevista suya y pueda ponerse en contacto?

Hemos salido tanto… ya no confiamos demasiado en que nos vea. Pienso que debe de estar lejos, muy lejos, fuera de España. No me imagino lo grande que es el mundo, pero sé que si estuviera cerca nos hubiera avisado.

La esperanza es lo último que se pierde, pero después de 20 años, ¿es difícil mantenerla?

Nos resulta muy duro pensar en lo que le ha podido pasar, pero no me resigno a morirme sin verle nuevamente la cara sin, al menos, saber que está bien. Sólo necesito eso. La esperanza es lo último que se pierde, siempre está ahí. No quiero irme con esa pena.

Durante mucho tiempo dejó la puerta abierta por las noches. ¿Cuándo decidió cerrarla?

La noche que lo hice no pegué ojo pensando en que estaba cerrada y que mi niño no podría entrar. De todas formas, desde que pasó aquello no solemos echar la llave.

¿Cree que su desaparición está relacionada con sus extraordinarias dotes artísticas?

No lo sé, porque no era un niño conocido. El día que desapareció acababa de exponer su primer cuadro y iba a conceder su primera entrevista a la radio. Sólo la familia y los más conocidos sabíamos que pintaba tan bien. Nunca lo llevamos a ningún sitio para exhibirlo. Desde que tenía cinco años se tendía en el suelo del salón a pintar, igual que su hermano…

¿Aún le preguntan en el mercado?

Ya es raro que me pregunten. A veces me dicen «¿usted es la madre?, ¿no sabe dónde…?» y yo contesto «no». Recuerdo la primera manifestación hace 20 años. Había tanta gente….

¿Es creyente?

Soy religiosa, pero no practico. A veces digo: «Señor, ¿qué mal hemos hecho?, ¿por qué a nosotros?». He echado algunas promesas, pero ya no… para qué… no se cumplen.

¿Cómo le ha cambiado la vida?

Soy una persona que no demuestro la pena. Lo guardo todo para mí y siempre he tenido un carácter alegre. No voy con la pena por delante ni haciéndome la víctima. Cuando me preguntan digo: «Voy tirando».

¿Han recibido tratamiento psicológico para afrontarlo?

Al principio, sí. Yo tomo unas pastillitas para la tensión. Pero, gracias a Dios, somos fuertes. He procurado que mis otros hijos no me vean llorar.

Su marido está ya jubilado y sus otros dos hijos se han emancipado. ¿Es más difícil ahora que están solos?

Mi mayor viene mucho a vernos y el pequeño, que está en Londres, me llama casi todos los días. No salimos mucho. Desde entonces, no hemos ido a bodas, ni bautizos, ni comuniones,… no estoy para fiestas. Estoy muy a gusto aquí con mi marido, en mi casa, con mis cosas. Salgo a pasear por el nuevo paseo marítimo, lo han dejado muy bonito, y por las tardes voy a un colegio de adultos. Allí tengo a mis compañeras y echo la tarde. A mi marido le gusta andar, el sol. Nuestra vida es muy sencilla.

Su marido es reacio a conceder entrevistas…

Él no quiere. No le importa que yo salga, pero él está ya cansado. Recuerdo que cuando desapareció David me hicieron muchas entrevistas. Le preguntaba a los periodistas: «¿Cuándo sale esto?», y me decían: «La semana que viene». Y yo pensaba, ¿qué tarde!, para cuando salga ya estará aquí mi niño. De eso hace 20 años.

¿Qué le diría a David?

Que aquí tiene una familia que no lo olvida, que no tenga reparos en volver. Que de esta casa no nos moverán y que siempre lo estaremos esperando.

Pedro de la Rua

Pedro M. de la Rua nació en Madrid en 1955 y es el segundo de 6 hermanos.

Empezó en este difícil pero encantador mundo de la pintura siendo un niño, su padre al ser pintor fue él quien le introdujo de lleno en este campo.

Llegó a Málaga con 14 años y expuso por primera vez siendo aún un adolescente con solo 16.

Su técnica ha evolucionado sobre todo en la luz, el color y el manejo de la espátula, algo que ha aprendido por si solo, a base de horas junto a la paleta y frente a su inseparable amigo, el lienzo.

Con respecto a la nueva forma de presentar sus cuadros en lo que al marco se refiere, ha sido una apuesta personal que ha llevado a cabo para dar una nueva imagen a su pintura, sin saber si iba a satisfacer al público, estos acostumbrados al marco tradicional pero con este nuevo tipo de montaje hace que el cuadro destaque mucho más compartiendo el protagonismo.

Actualmente realizo encargos personales de diferentes índoles y expongo frecuentemente en galerías de arte.
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