Recordando al pintor de Benamocarra -Florencio Palomo Pardo


La díficil y encantadora pintura de Florencio.

– Aquel día, aprovechando un viaje a Vélez y en compañía de mi padre, fuimos a Benamocarra, estuvimos llamando a una puerta repetidamente, pero nadie abrió- le pregunté a mi padre sobre el motivo de la visita y quien vivía allí , me dijo que Florencio, que sabía que estaba malo, nadie abrió, yo no lo conocí. Nos fuimos en silencio, esos silencios que se quedan entre los titubeos y el no saber que hacer, nos fuimos despacio, como si la puerta se pudiera abrir porque no oyeran nuestro llamar, pero no se abrió, -mi padre no dijo nada, tan solo una expresión de preocupación y conformidad quedo en su cara ,como reflejo de una visita sin visita. Luego me dijo que Florencio era algo especial. Valga mi recuerdo a quien no pude conocer aquel día, porque ya no estaba.

Juan Antonio Segovia

Pintor y poeta en la diáspora

Florencío Palomo Pardo, vive en Benamocarra, acogedor y bello pueblo de la Ajarquía. Su infancia y primeros cursos de EGB. fueron los de otro cualquier alumno: asistencia al colegio, calle, juegos y colaborador familiar en las tareas agrícolas.

 

Cuando cursaba 8.’, con 14 años, le diagnostican una enfermedad irreversible que limita poco a poco su autonomía de movimientos y le lleva a utilizar permanentemente un “coche de inválido “. A partir de aquí su férrea voluntad suple a sus limitaciones y enfoca su vida por dos caminos: una emisora de radioaficionados Q.R.Z. Victor Sierra y la actividad pictórica, en la que ha conseguido destacar aunando voluntad y aptitudes: pinta y escribe en un ejemplo de personal superación y con envidiable esfuerzo.

Sus primeras pinturas tras numerosos ensayos las realiza en 1985 y en ellas expresa sus estados de ánimo, sensibílidad y disposición para el dibujo; una marina con un barco en lontananza es su primer cuadro.

 

El block de dibujos, rotuladores varios, el lienzo y los pinceles plasman en imágenes las figuras de unos trazos pintados con la boca. Paisajes de mediterránea vegetación, animales y plantas bodegones y figuras humanas en actitudes serias o desenfadadas son preferidos en su temática.

 

Son otras veces pinturas “naif” las que expresan su perfil artístico dentro de un puntillismo exacto y colorista.

 

Florencío es un ejemplo de su superación personal, que ya expuso en la C.A. Provincia] en VélezMálaga en 1987, y que tres años después viene a la capital de la Ajarquía con ésta muestra de su arte en éste octubre veleño.

 

Francisco Del Pino Roldan

             LICENCIADO EN HISTORIA

FLORENCIO PALOMO Y EL ELIXIR DEL ASUMIDO AGRADECIMIENTO

El incuestionable riesgo del arte convertido en constante reto supera la ya de por si complicada aventura creativa, desde el momento que plasmar colores y formas se convierte en un objetivo vital y de plena auto estima.

Florencio Palomo pinta. Y lo hace con la boca, y a pesar de que no puede disponer de su cuerpo tal como lo haría cualquier persona normal, a pesar de que está irremisiblemente unido a su silla de ruedas y subyugado por su crónica dolencia, él pinta luz y amor, y tersura. Todo ello que queda adherido en el sensual paisaje de la Axarquía sus ojos han sabido no sólo captarlo sino depurarlo y filtrarlo haciéndolo pasar por la esencia de lo que se es hasta expulsarlo deliciosamente por esa puerta grande que es el pincel que sostiene su boca.

A1 margen de anotaciones biográficas, de nombres de exposiciones o éxitos conseguidos; decir, sólo decir, que ese lirismo naif redescubierto por Florencio Palomo, que esa ingenuidad y pureza que delata el aliento de su cromatismo, que ese su tenue halo de magia que envuelve la retina de quien mira sus cuadros; no es algo casual ni espontáneo. Y no lo es porque ante la obra de Florencio Palomo, el hombre se encuentra con el gran enemigo. El dolor, la muerte, la enfermedad y la impotencia, están en su obra, y sin embargo están superadas, anuladas, arrinconadas, desprovistas de la marchita tragedia. Y todo ello, en cada trazo trabajado, en cada piricelazo ungido de la saliva de la reconciliación se transmuta en el antónimo, alcanzándose entonces ese su homenaje a la vida y a la luz, a la gran dádiva.

La pintura de Florencio Palomo, finalmente, no es otra cosa que su agradecimiento al Gestador de la Luz, a quien y maravillosamente él, y desde su silla de ruedas, nada reprocha, absteniéndose igualmente de lamentaciones. Estamos pues ante un hombre capaz, cuya inspirada certeza artistica proviene de fuera para nutrirse en el reconciliado adentro del artista; con tal patrón sólo cabía esperar la eclosión de la preponderancia humildemente tratada, porque Florencio Palomo, y desde su experiencia, tiempo ha que comprendió, que el escueto y orgulloso humanismo, está en crisis y es decadente. En esta ocasión, sobre todo, el artista lo es, y además es inteligente.

 

.FAntonio Díaz, Escritor, periodista y guionista de televisión

Comentario a la exposición celebrada el dia 2 de julio en la plaza de la fuente “Caja Provincial” organizada por la Concejalia de Juventud del Excmo.Ayuntamiento de Periana (Málaga)

 

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