Atesorar el producto artístico

Atesorar el producto artístico

Nuria Segovia Martín

Doctoranda y Lcda. en Historia del Arte por la ULL. Experta en Museología, Gestión Cultural y Patrimonio Histórico. Miembro del grupo de investigación LHISARTE. Patrona fundacional de la Fundación Antonio Segovia Lobillo. Consultora y Perito  tasadora de obras de arte.

La rentabilidad de la inversión en arte debe contar con el adecuado asesoramiento, por parte de consultores que orienten al coleccionista en la adquisición de las piezas a partir del prestigio, la producción y la proyección del artista”. Nuria Segovia

Coleccionar arte es una pasión contagiosa además de proyectarse como la mejor alternativa para rentabilizar tus activos reales, tal y como puede ejercerlo el oro o la propiedad inmobiliaria, con la ventaja de que la inversión en arte, se trata de un bien mueble, que ofrece un mantenimiento bajo y unos rendimientos estables a lo largo del tiempo.  En la actualidad, debemos tener en consideración que la inversión en el arte contemporáneo, por parte de los coleccionistas conlleva que los consultores de arte y galerías, realicen un trabajo previo a la irrupción en el mercado de la obra de arte, que está íntimamente ligado a la promoción de los artistas que representan situándolos en un status privilegiado del mercado nacional e internacional que marca la pauta para que los más prestigiosos y respetados críticos escriban sobre estos artífices y que además, sus piezas sean expuestas en los museos y espacios expositivos más relevantes del panorama artístico. Posteriormente, y a partir de la puesta en marcha de la pieza en el mercado, se reconoce la calidad de los artistas una vez ha sido adquirida la obra. Por tanto, debemos mantener el principio que conduce a sostener que es rentable invertir en arte contemporáneo a medio y largo plazo. Así, comprar piezas artísticas, sigue siendo una apuesta segura para los coleccionistas, ya que son estos los que garantizan la revalorización de la inversión persiguiendo el riesgo y comprando obras de autores que se encuentran al comienzo de su trayectoria artística y tienen cierto nivel de promesa. Asimismo, existen coleccionistas que prefieren reducir el riesgo y se decantan por adquirir piezas de artistas ya consagrados como por ejemplo del post-impresionista Paul Cézanne, que en las últimas semanas hemos escuchado su pregnante nombre a partir de la venta de la obra Los jugadores de cartas (1895) en la conocida casa de subastas Christie´s, alcanzando la pieza casi doscientos millones de euros, comprada por la familia real de Qatar, convirtiéndose en la pieza más cara de la historia, duplicando lo máximo pagado por una obra de arte y contribuyendo este golpe de efecto a convertir a este país, Oriente Medio, en un centro de atracción cultural que adquiere cada día más importancia en esta aldea global. Esta venta deja muy atrás los ochenta y un millones de euros que se pagaron en mayo de 2011 en la casa de subastas Christie´s en Nueva York, por una de las obras más significativas de Picasso, determinada por una etapa de formas monumentales y volúmenes tridimensionales, Desnudo, hojas verdes y busto (1932), cuya adquisición provenía de la colección americana Mrs.Sidney F. Rody, una de las más prestigiosas del mundo, y que en la actualidad está expuesta en los fondos de la Tate Modern de Londres. De este modo, ésta pieza le arrebató el record a su vez en 2010, a la pieza escultórica en bronce de Alberto Giacometti, El hombre que camina (1961), alcanzando setenta y cinco millones de euros, en la casa de subastas Sotheby´s de Londres. Esta obra que hoy pertenece a un comprador anónimo, con anterioridad formó parte del banco Commerzbank AG, con cuyos beneficios de la venta utilizó para reforzar los recursos de su nuevo Centro de Fundaciones, así como para proporcionar fondos a los museos asociados a los programas de restauración y programas educativos.

No obstante, las premisas que debemos tener en cuenta para conducir la rentabilidad de la inversión en arte contemporáneo deben corresponderse con el buen gusto y el adecuado asesoramiento por los profesionales que están implicados en el mercado del arte, consultores inmersos en este negocio con el objeto de realizar una compra óptima a partir del prestigio del artista, la producción y la proyección. En relación a este último punto, las ferias y bienales nacionales e internacionales se caracterizan por ser un canal artístico imprescindible para iniciarse en el coleccionismo o continuar en él a partir de una línea coherente y ordenada, de la mano de profesionales que pueden prestar asesoramiento a aquellos coleccionistas que lo deseen para una correcta  adquisición de piezas. Estos grandes acontecimientos artísticos internacionales son rentables en tanto en cuanto no sólo se ejecutan las ventas de obras de arte sino también se mantiene relaciones comerciales con posibles clientes potenciales en donde se puede augurar una futura relación artística-comercial entre el coleccionista y el consultor o galerista, así como se promueven a artistas en proyección junto con otros ya consagrados, alcanzando así el interés por críticos de arte y por tanto de coleccionistas, aumentando así su cotización.

En palabras de Bruno Frey, “El arte posee diversos valores que pocas veces refleja el mercado”. En este sentido, el valor de existencia, constituye una categoría ligada a la  población que se beneficia del hecho de que la cultura exista, determinado por la opción de asistir a los acontecimientos culturales, cargados de una profunda connotación social. Por lo tanto, en la actualidad podemos destacar varios perfiles que definen al coleccionista: un primer tipo que va introduciéndose en el mundo del arte y contribuye al desarrollo del arte contemporáneo; y un segundo tipo que se siente atraído por el interiorismo, alcanzando así un reconocimiento artístico dignificando sus espacios cotidianos con obras de arte. En definitiva, se debe promover el coleccionismo desde ambas vertientes ya que es el objeto por si solo el que cobra valor como pieza artística inserta en el mercado, en un sistema de tipo bursátil que impone sus reglas en la producción, circulación y consumo, produciendo a medio y largo plazo relevantes beneficios.

Estampa, Almoneda, Feriarte, Arco, Swab en Barcelona, Art Basel en Miami, Art Basel en Basilea, se constituyen como algunos de los encuentros anuales de antiguedades, anticuarios y arte contemporáneo a nivel nacional e internacional en donde consultores de arte, galeristas, comisarios, criticos de arte y coleccionistas acuden a estas ferias y bienales con el objeto de conocer las nuevas corrientes de producción artística que se están imponiendo a nivel internacional, y crear un espacio de creación entre profesionales y coleccionistas a partir de la difusión y creación de los bienes culturales.  En relación, a Estampa, es considerada la feria de grabado más importante de España, con veinte ediciones que le avalan y la inercia de los galeristas especializados en obra gráfica junto a un conocimiento asegurado por parte del público que la visita y de los coleccionistas que acuden a ella a comprar. Una sugerencia, para coleccionistas noveles recomiendo que comiencen su pasión por esta disciplina, adquiriendo grabados, ya que son piezas bastantes accesibles para una economía media, teniendo en cuenta los artistas de primera línea que trabajan en este campo, como Fernando Bellver o Richard Serra, entre otros a destacar.  Almoneda, es una Feria de Antigüedades, que muestra a partir de 130 galerías, anticuarios y almonedas, 25.000 objetos únicos; como son muebles, joyas isabelinas, relojes, cristal, arqueología, etc.  a lo que se suma una interesante propuesta de pintura y escultura de artistas actuales. Este ameno encuentro tendrá lugar entre el 14 y el 22 de abril, en Ifema, Madrid. Allí nos veremos! Pero, aquí en Tenerife, cabe resaltar la exposición temporal que muestra la Sala Maria Rosa Alonso en CajaCanarias en donde la pasión por el arte flamenco emerge de  una de las colecciones  privadas más imponentes  que existe en el mundo, la colección Gerstenmaier, que hasta el próximo 7 de julio podemos visitar. Coleccionar es engrandecer el motivo representado, priorizando sus evocaciones del mundo natural como una diáspora integrada en la esfera cultural de la cotidianeidad.

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